¿Qué son las neurofinanzas y por qué algunas personas hacen dinero más fácilmente que otras? (y no siempre por trabajar más duro)

Margarita Rodríguez / BBC News Mundo

Perder duele y, a veces, mucho. Ganar US$100 dólares puede hacer que muchas personas se sientan felices, pero perder US$100 puede provocar una emoción incluso más intensa que esa alegría. Ese ejemplo se lo da a BBC Mundo Arman Eshraghi, catedrático de Finanzas e Inversiones de la Universidad de Cardiff, para explicar que imágenes por resonancia magnética del cerebro han mostrado que «las pérdidas desencadenan una mayor actividad en las áreas del cerebro asociadas con emociones negativas que las que generan las ganancias (equivalentes) en los centros de placer».

Aunque en el pasado, el campo médico fue el que principalmente se enfocó en el estudio del cerebro, en las últimas décadas, otros ámbitos, como el financiero, también han buscado entenderlo.

Se ha fundido la economía con la neurociencia para darle una explicación a nuestros comportamientos, ya sea como inversionistas o como consumidores, tomando en cuenta no sólo el cerebro sino el sistema nervioso e incluso las hormonas.

Ha surgido lo que se conoce como las neurofinanzas, «un área relativamente nueva que se esfuerza por comprender la toma de decisiones financieras agregando conocimientos de la psicología y la neurociencia a las teorías tradicionales de las finanzas», señala Kerstin Preuschoff, profesora asociada de Neurofinanzas y Neuroeconomía de la Universidad de Ginebra.

Esa comprensión neuronal cobra especial importancia en «entornos de riesgo e incertidumbre, en los que generalmente primero reaccionamos y después analizamos», le dice a BBC Mundo Joselyn Quintero, asesora financiera especializada en Psicología Financiera y Neurofinanzas.

Entonces ¿qué pistas nos da ese campo sobre la forma en que tomamos decisiones de dinero?

La carga emocional

Por más que lo intentemos, nuestra naturaleza nos impide alejarnos del hecho de que cada elección que hacemos tiene un elemento emocional.

«Es así para todo tipo de decisiones y se aplica particularmente a las financieras. Con las decisiones de inversión específicamente, existe la promesa oculta de riqueza que tiene un fuerte elemento emocional», indica el profesor Eshraghi.

«Incluso los gerentes financieros más experimentados pueden tomar decisiones que no se basan únicamente en el pensamiento racional».

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Pese a que durante más de 30 años, los expertos en finanzas conductuales han empleado con éxito los conocimientos de psicología, sociología e incluso de física para intentar dilucidar la forma en que decidimos, «los avances en la tecnología han permitido a los neurocientíficos mapear los procesos químicos y eléctricos que ocurren en nuestro cerebro cuando tomamos decisiones».

Volviendo al ejemplo de los US$100, los especialistas ya habían identificado ese patrón llamado aversión a las pérdidas, pero «las neurofinanzas nos han permitido ver qué sucede realmente en el cerebro».

¿Cómo podemos tomar mejores decisiones financieras?

Eshraghi cree que «las mejores decisiones financieras se toman a menudo utilizando un ‘pensamiento’ lento, cuidadoso y analítico en lugar de un ‘sentimiento’ rápido e inductivo».

Evidentemente las emociones no se pueden eliminar de la ecuación, pero parte de la clave está en ser conscientes de ellas.

Por ejemplo, «cuando los mercados financieros son volátiles, normalmente es mejor ‘mantenerse fuera’ y dejar de mirar las pantallas».

La razón es que el «cableado» de nuestros cerebros reacciona a contextos inestables de una forma más emocional que analítica.

Hay un fenómeno que se da entre algunos inversionistas y es el que los psicólogos llaman «anclaje»: la tendencia a apegarnos a números aleatorios.

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«Incluso la información aparentemente más inocua puede llegar a nuestro subconsciente. Por ejemplo, los inversores pueden anclarse a los niveles de precios existentes de una acción y cuando llegan noticias nuevas al mercado, algunos tardan en reaccionar y actualizar lo que piensan».

Otras personas se encariñan con marcas y compañías que les son familiares y, a la hora de invertir o comprar, «eso puede llevar a una falta de diversificación y eventualmente no es una estrategia financiera sólida».

Somos más que la lógica

Daniel Kahneman es el autor del libro Thinking, Fast and Slow («Piensa, rápido y lento») y plantea que nuestra mente tiene dos sistemas de pensamiento que influyen en la forma en que tomamos decisiones.

Mientras el Sistema I se encarga de lo intuitivo, instintivo e inconsciente, el Sistema II aborda lo analítico, lo consciente, lo lógico.

Aunque es un influyente psicólogo, Kahneman recibió el Premio Nobel de Economía en 2002 por su trabajo pionero, junto Amos Tversky, sobre el elemento irracional en la toma de decisiones.

De hecho, ambos fueron los primeros en identificar la aversión a las pérdidas.

Kahneman desafió la corriente del pensamiento económico tradicional que apuntaba a que somos racionales, lógicos y egoístas cuando nos toca escoger y, con ello, sentó las bases de la economía del comportamiento.

Consejos de un Nobel

«Por qué tomamos malas decisiones sobre el dinero (y qué podemos hacer al respecto)» (Why We Make Bad Decisions About Money (And What We Can Do About It) es el título de un video del sitio Big Think, en el que Kahneman arroja algunas luces:

«Para ciertos tipos de decisiones, necesitas habilidad para el cálculo numérico. La gente que la posee tiene una ventaja significativa sobre la que no».

«Entender el interés compuesto hace una diferencia inmensa, ya sea que pidas prestado con una tarjeta de crédito o que tengas ahorros».

Y es que, de acuerdo con el experto, «la gente tiene una idea muy confusa del interés compuesto y eso es muy perjudicial».

También habla de la importancia de adoptar una perspectiva amplia frente a lo que pasa y evitar reacciones emocionales demasiado fuertes frente a los eventos.

«Piensa que ganas un poco y pierdes un poco y que tu respuesta emocional a las ganancias pequeñas y a las pérdidas pequeñas sea muy limitada. Eso tiende a inducir una mejor toma de decisiones».

Busca orientación

El artículo Daniel Kahneman: Four Keys to Better Decision Making («Cuatro claves para una mejor toma de decisiones»), publicado en el sitio del CFA Institute, plantea que «tendemos a sobreestimar nuestras posibilidades de éxito, especialmente en la fase de planificación».

Cuando algo no sale bien, buscamos una explicación, «tienes la sensación de que has aprendido algo y de que no volverás a cometer ese error», dice Kahneman, pero quizás una relación causa-efecto no es la mejor conclusión de lo ocurrido.

«Lo que deberías aprender es que fuiste sorprendido otra vez. Debes aprender que el mundo es más incierto de lo que crees».

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Otro aspecto que el Nobel recomienda evitar es el arrepentimiento, pues es «el mayor enemigo de la toma de decisiones en las finanzas personales».

Además invita a cultivar la curiosidad y a buscar una guía. El mejor asesor es «una persona a la que le gustes y a quien no le importen tus sentimientos».

Si la encuentras es muy probable que te dé buenos consejos.

Y cuando estés por tomar una decisión importante: ve despacio.

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https://www.bbc.com/mundo/noticias-54721318